4.10.17

pizza y pan con masa madre










Normalmente siempre hacía la pizza con levadura seca pero como hace ya unas semanas he vuelto a hacer pan semanal con masa madre, me dije que porque no hacer la pizza también con masa madre.
Cuando lo pensé eran las doce del mediodía ya que iba a preparar la masa de un par de panes para la semana y me di cuenta que la pizza seguramente estaría mucho más buena si la preparaba exactamente con la misma masa. El único factor que en otras ocasiones me había frenado era el tiempo de fermentación que requería, pero tenía tiempo suficiente.
La receta que estoy utilizando es muy sencilla y la única novedad que introduje fue añadir una cucharada sopera de azúcar panela, quería ver que efecto produciría en el sabor y aspecto de la masa una vez horneado.

*1 kg de harina blanca de fuerza ecológica
*200 gr de masa madre de centeno
*2 cucharaditas y media de sal
*1 cucharada sopera de azúcar panela
*un poco de aceite de oliva virgen para dar forma a la masa y a la vez enriquecerla
*400 gr de agua (si ves que la textura queda demasiado seca añadir un poco más)

La masa madre la suelo guardar en la nevera porque la utilizo semanalmente, y la refresco con dos medidas de harina de centeno y la misma cantidad de agua.
Al cabo de 4 horas en mi caso, todo depende de la temperatura que haya, verás que la masa madre está burbujeando y lista para mezclar con el resto de ingredientes. Utilizo la que necesito y guardo el resto en un bote de cristal en la nevera.
Mezclé los ingredientes, los amasé y fermenté, unas cuatro horas toda la masa junta, luego la dividí y separé dos partes para hacer pan y una parte de 600 gr para la pizza. 
Pasadas tres horas y vi que el volumen de la masa era el adecuado, debería doblar su volumen, estiré circularmente la masa destinada a la pizza con las manos hasta tenerla lista. 
La horneé a temperatura máxima en el horno.
El resultado fue el mejor que hemos probado en casa, más crujiente, la masa con mucho más sabor y cuerpo. Sinceramente son dos mundos y creo que a partir de ahora habrá que hacer cada domingo la pizza con masa madre...

Bon profit!


28.8.17

mejillones


















































Resulta muy fácil prepararlos, en mi memoria siempre está el recuerdo de los mejillones que cocinaba mi madre; a la marinera, con sólo un poco de vino blanco, cuando los hacía para su paella dominguera, cuando utilizaba el caldo que salía para cocinarla…
Y es que no tienen mucho secreto, se trata de un producto barato y sabroso. Yo suelo limpiarlos con agua y sal antes de cocinarlos. Nos encanta comerlos en casa con pasta fresca y un poco de parmesano. Les añadimos un poco de vino blanco y laurel.
Si tengo que pensar en los que me hayan quedado en la memoria últimamente nombraría los que tomé en La Sal, un restaurante en la playa de Mataró, ofrecen un producto muy cuidado y de proximidad , mejillones con hinojo. Tampoco hay que olvidarse de un clásico en Barcelona, La Muscleria, para esos días donde solo quieres un gran plato de mejillones acompañados de patatas fritas.
Resulta tan sencillo hacerlo que puede ser incluso mágico para los que se creen incapaces de cocinar, incluso para los más vagos se pueden comprar ya limpios (no seáis vagos y destinad un poco de tiempo a ellos). Lo único que hay que hacer es ir limpiando superficialmente los hilitos incrustados.
Ponerlos en una olla con un trozo de limón, un par de hojas de laurel y si se quiere un poco de vino blanco, tapar y dejar que hagan chup chup con su propio vapor unos cinco minutos.


Bon profit!!

28.5.17

#3 violeta/purple: ensaladilla de patata violeta y col lombarda






Llegados a este punto de calor básicamente solo me están apeteciendo cosas frías para comer y en un momento de inspiración por Sophie Calle y por la dieta cromática que le dedicó Paul Auster decidí tomar un plato violeta.
Descubrí las patatas violetas en la tienda que suelo ir a comprar y su color me atrajo lo suficiente como para querer probarlas, investigué un poco más y resulta que tienen propiedades antioxidantes y una gran cantidad de vitamina C.
La col lombarda es muy beneficiosa para el estómago y bastante diurética. Siempre me ha gustado su sabor un poco amargo para las ensaladas de verano.
Dándole un tono un poco más rojizo añadí rabanitos.
Bon profit!

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At this point where it’s so hot I’m just in the mood for cold dishes to eat. Sophie Calle and the chromatic diet inspired me for this post. Paul Auster wrote a whole book about her and this diet, Leviathan.
I discovered the purple potato on a shop where I usually go and felt in love with its colour, so I decided to try it. I discovered that it has some antioxidant properties and vitamin C.
The red cabbage is very beneficial to our stomach and quite diuretic.
I always loved its bitter flavour for the summer salads.

And I decided to add some red colour with some radishes.

Bon profit!